miércoles, 19 de febrero de 2014

Los dominicos y la Iglesia entera celebran hoy la festividad de


ALVARO DE CORDOBA

Figura señera y egregia de profesor que abandona la cátedra por la peregrinación y ancla luego en la Sierra de Córdoba, trasplantando lo que vieron sus ojos en Tierra Santa e iniciando la “reforma”, que era grito y anhelo común de la Cristiandad .



Alvaro fue un “reformador” reflexivo. Se trataba de un hombre intelectual, hombre de convento y Corte, hombre a quien se concede el Magisterio en teología, hombre de carne y hueso, hombre que gusta peregrinar por el mundo.

Su experiencia de cátedra y palacio fue, sin duda, muy rica; no lo fue menos su experiencia de “peregrino medieval”, con estampa de cruzado de la fe, por los caminos de Europa y por los caminos del mar … hasta Tierra Santa y hasta Italia. Su espíritu está lleno de ejemplos y recuerdos italianos.

Pero la imagen de Alvaro (Santo y Beato, Beato y Santo) que más ha calado en la piedad, en la iconografía y en la literatura es la que le “ve” en sus vivencias cristológicas.

El poeta-cantor Ramón Medina lo expresó en emotivos versos:

Como viene encapuchado,
no lo pude conocer;
trae a Jesús en sus brazos:

¡Álvaro tiene que ser!