miércoles, 22 de octubre de 2014

Celebración de la festividad de la Dedicación de la Iglesia conventual



El 22 de octubre de 1385 se celebró la dedicación de la iglesia dominicana de “Les Jacobins” de Toulouse, cuna de la Orden de Predicadores y la más espléndida de sus iglesias primitivas. A esta iglesia, por voluntad del papa Urbano V, el 28 de enero de 1369 había sido trasladado solemnemente el cuerpo de santo Tomás de Aquino, que Nápoles y París reclamaban, ya que, afirmó el Papa: “Como santo Tomás brilla entre los doctores por la belleza de su estilo y su pensamiento, así la iglesia de Toulouse supera en belleza a todas las otras iglesias de los Predicadores”.

Es por esto que en la liturgia dominicana, hoy, 22 de octubre, se propone lo que se denomina solemnidad del aniversario de la dedicación de las iglesias dedicadas cuyo día se desconoce.

En palabras del dominico  Tauler “la fiesta de la dedicación nos debe mover a una continua y verdadera dedicación y renovación interior”.

Recordamos a continuación las lecturas que se ofrecen en esta conmemoración:
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  -  Lectura del Profeta Isaías:

Así dice el Señor: Guardar el derecho, practicar la justicia, que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria.

A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración, aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, y así la llamará todos los pueblos.

(Isaias 56,1; 6-7)
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      -  Lectura de la carta a los Hebreos:

Hermanos: Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando.

Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo: a millares de ángeles, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo; a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

(Hebreos 12, 18-19;22-24)

·    -  Lectura del santo Evangelio según San Juan:
 
En aquel tiempo, la mujer samaritana dijo a Jesús:

-          Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.

Jesús le dice:

-          Créeme, mujer:  se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.

(San Juan 4, 19-24)