domingo, 17 de agosto de 2014

DOMINGO DE GUZMAN. Predicaciones en Tolosa, Carcasona y Montreal


A partir de 1206 el Obispo Diego de Acebes y Domingo predicaron por las diócesis de Tolosa y Carcasona. Sembraban la semilla evangélica y disputaban con los dirigentes de los cátaros. Recorrieron Pamiers, Lavaur, Montreal y Fanjeaux. En estas y otras ciudades se organizaban controversias presididas por jueces designados al efecto. En los días señalados acudían a ellas grandes señores, caballeros, mujeres y poblaciones que querían estar presentes en las discusiones acerca de la fe.

Por marzo y abril de 1207 ambos participaron en una disputa en la plaza fuerte de Montreal, donde se reunió una multitud de católicos y cátaros. En orden a la controversia se compusieron por ambas partes escritos de defensa de la respectiva fe. Una vez examinados los opúsculos de los escritores católicos fue preferido el que redactó Domingo, y así recibió una aprobación general para presentarlo, junto con el opúsculo escrito en su defensa por los herejes, al examen de tres árbitros elegidos con el consentimiento de las partes para dar su sentencia. El escrito que fuera juzgado más convincente por los árbitros, determinaría cuál de las dos creencias era más excelente.

Resultó laborioso el análisis de las exposiciones que entregaron para el arbitraje, tanto, que no se llegó a un acuerdo. Fue entonces cuando los árbitros decidieron recurrir a la “prueba del fuego”. El escrito que resistiera el poder destructor de las llamas se consideraría como reflejo de la verdadera fe. Los comisionados, en reunión cerrada, arrojaron a la hoguera ambos opúsculos. El de los cátaros se quemó al momento. El de Domingo, por el contrario, no solo permaneció ileso, sino que, a la vista de todos, saltó de las llamas, yendo a parar a un lugar distante. Echado de nuevo una segunda y tercera vez, otras tantas fue rechazado, despedido hacia lo alto, manifestando así con claridad la verdad de la fe que contenía, y la santidad de quien había escrito el opúsculo.

El 30 de diciembre de 1207 fallece el obispo Diego de Acebes, en uno de los viajes que realizaba a su diócesis de Osma. Apenas llegada la noticia de su muerte, el grupo que mantenía en la región de los cátaros para predicar la verdadera fe se dispersó. Se quedó casi solo Domingo, el cual continuó con carácter estable la predicación.

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PRECES por las Vocaciones Dominicanas:

Haz que haya jóvenes dispuestos a darlo todo por Jesús y su proyecto del Reino,

       y opten por dedicar sus vidas a alabar, bendecir y predicar en esta tu familia.