viernes, 1 de agosto de 2014

DOMINGO DE GUZMAN. Notas sobre su vida, espíritu y carisma. (1)


Domingo de Guzmán, el primer fundador español de una orden religiosa, puede que no sea conocido como merece su importancia en la historia de la Iglesia y de la humanidad.

Aunque grandes figuras, religiosas o no, hacen mención de Domingo, los católicos de cultura media, incluidos los mismos españoles, apenas conocen más que su nombre, que incluso en ocasiones es confundido con santo Domingo de Silos.

El 8 de agosto se celebra, celebramos todos, la festividad de Santo Domingo de Guzmán.

Por este motivo, a lo largo del presente mes de Agosto, desde este blog vamos a dedicarnos a intentar  dar a conocer y acercar a todos la figura de Domingo de Guzmán. Vamos a tratar sus principales datos biográficos, sus milagros reconocidos y otras historias, más o menos reales, que tienen a Domingo como principal protagonista,  recogeremos lo que han dicho de él grandes figuras de la historia, presentaremos su espíritu y el carisma que legó a sus seguidores y, también, recogeremos oraciones y plegarias hacia él y hacia nuestro Señor a través de él, y para ellos nos vamos a servir principalmente del libro preparado por Fray Vito-Tomás Gómez, o.p., Santo Domingo de Guzmán. Escritos de sus contemporáneos

La vida de santo Domingo transcurre en el último cuarto del siglo XII y primero del XIII.  Nace hacia el año 1174 y muere el 6 de Agosto de 1221. Su tiempo estuvo sometido a un proceso de maduración en todos los órdenes. En los primeros tiempos del periodo que describimos, en esa época feudal, las relaciones entre los hombres tenían unas características claramente verticales: todo estaba jerarquizado (en la base de la sociedad estaban los esclavos, después los siervos o vasallos, a continuación los colonos, caballeros, clérigos, hombres de letras; y encima los señores, que formaban el estamento de la nobleza, eclesiástica y civil; sobre los  nobles estaban los reyes; y en la cúspide se situaba el Emperador y el Papa).

Pero desde mediados del siglo XI este mundo de relaciones verticales fue dando paso a una sociedad con características más horizontales, más corporativas, más fraternas. Surgieron los grupos organizados por oficios, con la mira puesta en la defensa de los intereses gremiales.

En este escenario de cambio, dentro de la teología como ciencia que tiene como fundamento la divina revelación, que se esfuerza en profundizar en sus misterios y hacer que irradien hacia el orden social, empiezan a aparecer grupos de renovación, que tenían el Evangelio como fuente de inspiración. El Evangelio, su lectura, meditación asidua y su puesta en práctica, era su principal empeño. Estos grupos estaban integrados por sencillos laicos, y también sacerdotes y religiosos. Con ellos simpatizaban algunos obispos y, en general, se veían alentados por los Papas.


La familia de Domingo se hallaba inmersa en los esquemas antes descritos de la sociedad feudal. Pertenecía a un tipo de nobleza de Castilla de amplios horizontes, con ideales que rebasaban los linderos del terreno en el que se asentaban, Caleruega. Todo hace pensar que esta familia estaba abierta a las nuevas corrientes de renovación evangélica, con aprecio por la virtud y una acusada sensibilidad orientada hacia el mundo  de los pobres.