viernes, 4 de abril de 2014

Símbolos de la Cuaresma (II)


Junto a la Cuaresma se ordenan una serie de símbolos repletos de sugerencias fundamentales: el Éxodo, el Desierto, las Pruebas de la fe, la Promesa en la tierra nueva, la Esperanza, la Purificación del hombre, la Alianza o el encuentro del pueblo con su Dios.


Abrahán nos resume las actitudes espirituales del hombre que se decide a realizar el plan salvador de Dios: toda la vida es un camino, realizado con la esperanza de superar las pruebas, y con la fe de alcanzar la tierra prometida.

Estas actitudes cuaresmales han de estar presentes siempre en la comunidad cristiana a lo largo de su peregrinar por la historia. La Cuaresma es el estilo de vivir el creyente en el mundo, su talante.

La Cuaresma también proclama la misericordia de Dios, que nunca se agota en el ofrecimiento del perdón de los pecados y es una llamada a la conversión manifestada con frutos dignos de penitencia. Frutos de la conversión como son las obras exteriores de la oración, el ayuno, y la limosna, que no nos deben hacer olvidar otras como la conversión interior, el cambio del corazón o la propia regeneración de la persona desde su misma raíz. Conversión que más que en ayunos y abstinencias se ha de manifestar en la adecuación de las actitudes y comportamientos con el espíritu evangélico.

(Del Misal Dominicano)