sábado, 29 de marzo de 2014

Ejercicios Espirituales para Matrimonios (I)


Durante este fin de semana se están celebrando en Santo Domingo de Scala Coeli los anuales ejercicios espirituales para matrimonios, dirigidos por el P. José Antonio Segovia O.P., este año con el título “Si conocieras el don de Dios”. Nos sirve para ello la conversación de Jesús con la samaritana (Jn. 4, 1-26).

En esta primera parte vamos a resumir el apartado correspondiente a la revisión del don que Dios ha transmitido a cada uno, respondiendo a las preguntas ¿cómo me encuentro ahora? ¿qué necesito espiritualmente en este momento de mi vida?

Para ello, estudiamos los SIMBOLOS QUE APARECEN EN LA CONVERSACION DE JESUS CON LA SAMARITANA:

·        Lugar: “Sicar” significa “hay algo obstruido”, que ya no brota nada en su interior, por eso hay cansancio y desazón.

·        Jesús, humano, también siente el cansancio.

·        Hora sexta: Significa el estadio de la imperfección propio de toda realidad terrenal. Anterior al siete, que significa transformación y plenitud.

·        Sed: Es la necesidad humana.

·        Pozo: Símbolo de riqueza por su profundidad y el manantial que alberga, así como de esfuerzo y ayuda para encontrar respuesta a cuanto anhelamos.

·        Encuentro y diálogo: Jesús y la samaritana se encuentran a partir de sus necesidades. Se piden, se dan y se cuidan mutuamente. El diálogo es la llave para recibir ayuda y cuidado. Se parte de la necesidad material y se va llegando hasta la necesidad de Dios. El diálogo pone de manifiesto la presencia divina en medio de la conversación humana.
Lo que mueve el diálogo es la necesidad de vida, de amor y de Dios.

·        Agua Viva:
o   Es el agua de manantial, frente al agua estancada de un depósito.

o   Es el agua de la vida verdadera que produce la vida eterna.

o   Es el agua que reconforta a la cansada, reseca y agotada alma.

o   Es el agua que da Jesús y que se convierte en el interior de quien la bebe en un manantial que otorga la vida eterna. Jesús mismo es el agua.

o   Es el agua de la gracia de Dios expresada en dones y cualidades, que son distribuidos a cada uno por el Espíritu Santo de acuerdo a su voluntad. ¿Cómo descubrimos cuál es nuestro don: a través de las pruebas que nos presenta y a través de la oración.
Esos dones orientan nuestro camino y nuestra vida, y hacen que sea preciosa y buena. Si los utilizamos para ayudar a crecer a los demás, se convierten en virtudes.

o   Una vida de inspiración cristiana y una actitud que siga el modelo de Jesús puede tener repercusión y ejercer  una influencia tanto en la vida diaria como en situaciones extraordinarias. De este modo brota una espiritualidad cotidiana práctica.


o   Esos dones son: Amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio de sí (Gálatas 5, 22 y ss.).