lunes, 18 de noviembre de 2013

ENCUENTRO DE NOVIEMBRE DE LA FRATERNIDAD DE LAICOS DOMINICOS DE CORDOBA


Coincidiendo con la Festividad de San Alberto Magno, la Fraternidad de Laicos dominicos de Santo Domingo de Scala Coeli y Padre Posadas, ha tenido su encuentro correspondiente al mes de Noviembre.

El mismo ha girado en torno a dos grandes figuras dominicas: El Padre Posadas y San Alberto Magno.


El tema de estudio se refería al Padre Posadas y nuestra Fraternidad dominicana. Se produjo una interesante puesta en común en la que se destacaron los siguientes puntos y luces de su vida que pueden servir para la vida de nuestra fraternidad seglar dominicana en Córdoba:

·        El P. Posadas vivió el acontecimiento de Cristo al modo de nuestro fundador Santo Domingo de Guzmán. Fue un evangelizador del pueblo y para el pueblo, con su Palabra, Caridad y Humildad. Su humildad fue una realidad tangible en sus pensamientos, palabras y obras (“todo lo hacía para gloria de su Majestad”).
·        Su espiritualidad abarcó su vida entera: oración, contemplación y liturgia; estudio y predicación. Unía la predicación a la mendicancia para atender a los pobres.
·        Profesaba un amor especial a la Virgen. Propagó entre el pueblo la práctica del Rosario. Fue un profeta de la conversión de toda Andalucía, por la Oración, la Palabra y el testimonio de vida y la espiritualidad Mariana.
·        Su única ambición era la conversión y la salvación de los hombres. Tanto es así que su Hospitalico se convirtió en el epicentro espiritual de la ciudad de Córdoba, acudiendo allí gentes de todos los estamentos sociales.

Por su parte, el estudio de la figura de San Alberto Magno fue ampliamente tratada por el Promotor de la Fraternidad, P. José Antonio Segovia. Además de una semblanza de su vida, nos ofreció y oramos todos con la oración de San Alberto para llevar un plan de vida cristiana. Finalmente nos presentó las razones que da S. Alberto para ayudar a los pobres y vivir en pobreza, a través del comentario al Salmo 9.

            Comentando el Salmo 9, S. Alberto afirma que: “ El pobre no queda olvidado eternamente, aunque en el presente parezca desheredado”… y señala grandes bienes que acompañan  a la pobreza voluntaria.
-         En primer término, el pobre nunca es olvidado de Dios
-         En segundo lugar, Dios vela y es solícito con el pobre. Sus ojos se posan sobre él. ¿A quien miraré sino a aquel que es humilde y tiene el corazón abatido?.
-         En tercer lugar, el pobre sabe verdaderamente que Dios lo ama como nadie.
-         En cuarto lugar, la pobreza disipa las penas y solicitudes, permitiendo que cada uno se vuelva sobre sí mismo.
-         En quinto lugar, la pobreza da semejanza con Cristo, que la abrazó libremente, y nos hace herederos del reino de los cielos.