domingo, 6 de octubre de 2013

Hoy los dominicos y la Iglesia entera celebra

Beato Bartolome Longo
(1841-1926)



Laico, fundador de la Congregación de las Hijas del Rosario de Pompeya.

En su época universitaria se enreda en la moda anticristiana de la época y se dedica a la política, a las supersticiones y al espiritismo: llegó a ser “médium” de primer grado y sacerdote espiritista. Empezó a odiar a la Iglesia, organizando conferencias contra ella y alabando a los que criticaban al clero.

Esta experiencia, paradójicamente, le sirvió de peldaño para redescubrir la fe definitivamente. En este proceso fueron instrumento de Dios dos personas: un profesor amigo y un sacerdote dominico.

Su conversión, acaecida el día del Sagrado Corazón de Jesús de 1865, le llevó a tomar la decisión radical de abandonar la vida forense y dedicarse a obras de caridad y al estudio de la religión. A raíz de una inspiración especial se dedicará a la difusión del Santo Rosario.

Él personifica el denominado Carisma de Pompeya: el culto a María y las obras de misericordia, íntimamente unidos.


Lo primero se expresa, sobre todo, en la devoción del Rosario, no como oración cualquiera, sino como fundamento de la búsqueda particular del hombre de la intercesión de la Madre de Dios. Ello trae consigo la conversión, el espíritu de oración y las obras de caridad.