martes, 2 de octubre de 2012

Misericordia



Señor, llénanos de la misericordia
con la que miraste a la multitud,
la comprendiste y la amaste.


Tus palabras no eran nunca de reproche
para aquellas gentes
que estaban como ovejas sin pastor, dispersas;
eran palabras de amor, de salvación,
y las pronunciabas para reunir a la gente,
para recogerla.


Haz que entre en sintonía contigo,
para que piense junto a tí y contigo,
sobre la realidad de hoy,
sobre el mundo, sobre mi vida dispersa.


Haz que sienta que esta vida mía
me ha sido dada por tí
para reconducirla a la unidad,
para vencer frustraciones,

resistencias, resentimientos,
y para llegar a aquella paz mesiánica
que Tú me prometes.
Amén.

(Cardenal Martini)