jueves, 4 de octubre de 2012

Francisco y Domingo


El P. Posadas, en su vida de Santo Domingo, sitúa el primer encuentro de Francisco y Domingo a finales del año 1216, poco antes de la aprobación de nuestra Orden, en Roma, buscando los dos al Papa. Posadas pone en labios de Santo Domingo las siguientes palabras:

Encadenados aquellos dos espíritus,
y los brazos unidos los unos con los otros,
dijo mi Padre bendito [Domingo]
a su glorioso y santo Compañero [Francisco]:

 “Criados somos de un mismo Señor;
unos son los negocios que tratamos;
unos nuestros intentos,
y unos nuestros fines:
seamos, pues, a una,
de suerte que ninguna contradicción del infierno
sea bastante para desbaratar o impedir 
el servicio amoroso de nuestro Dios y Dueño,
que estando con nosotros y por nuestras obras,
nada es lo que se nos puede levantar
que no caiga rendido
a los impulsos de su fortísima y suave disposición,
que tiene de fuerte lo que de suavidad”.

(I, XXI, III)