miércoles, 27 de junio de 2012

Me busca, incansable



Dios no puede sino amar.
Me ama como a su único;
un amor que me excede
hasta el final de mi vida:
Razón para maravillarme,
audacia para recomenzar
una y otra vez.


Amanece en mí la belleza del asombro,
el asombro de un amor.
Cada día es un hoy de Dios.
Aunque piense que no soy digno,
¿dejaré que Dios pose en lo más hondo de mi ser
el frescor de una fuente?

Dios jamás me retira su presencia,
Cristo me aguarda en lo más profundo de mí
aun cuando no lo sé;
lo encuentro y surge lo inesperado:
llama en el corazón, relámpago en la oscuridad.
¿Presiento en mí la callada espera de su presencia?
Dios me busca incansable.


Oración compuesta con textos de Roger de Taizé