sábado, 9 de junio de 2012

Iluminar la gracia de la contemplación


Por su vocación y porque así lo quiso Santo Domingo, las monjas son el corazón de la Orden. Iluminan de un modo radical esta gracia de la contemplación que es la fuente de la misma vida apostólica itinerante iniciada por Santo Domingo. Solidarias con la misión de sus frailes predicadores y con toda la familia dominicana, las monjas quieren acompañar con su oración "la Palabra que no retorna a Dios sin haber cumplido su misión". Esta contemplación está enraizada a la vez en el silencio y en la plegaria litúrgica, como algo propio de la vida cotidiana por todas compartida; pero también en la meditación y el estudio asiduo de la Palabra de Dios, a la luz de las grandes corrientes teológicas y espirituales.

(fr. André Duval, op)